Profesor Angel Martín Costalago

Mi interés por las Artes Marciales Chinas, surgió con la exposición de las primeras películas del género, cuando aún era un niño.
Sin embargo, hasta los veintitrés años, no tuve mis primeros contactos con las artes de la lucha. En un principio, con el Karate-do (japonés) y más tarde con el Taekwon-do (coreano).

Tras varios años de dedicación, perdí el interés al no encontrar sentido a la práctica de estas disciplinas. Conseguí cierta habilidad en combate, agilidad y elasticidad, pero acompañadas de falta de fluidez, rigidez física, articulaciones deterioradas y además, ninguna enseñanza o práctica encaminadas a lograr un equilibrio físico y emocional. Consecuencias que achaco exclusivamente a la forma en que me impartieron las enseñanzas, y no a estas disciplinas, cuya práctica y estudio, cuentan con todos mis respetos.

Después de un paréntesis de cinco años de dedicación exclusiva a un trabajo frenético, y de llevar una vida poco saludable física y mentalmente, surgió en mí un interés intensísimo por practicar TAI-CHI CHUAN sin apenas saber qué era. Tras dos años de intentos frustrados por iniciarme, tuve la oportunidad de asistir, junto a mi mujer, a una clase del profesor SERGIO MAZZINI, quién sigue siendo mi instructor directo en la actualidad y al que debo la excelente base transmitida para el desarrollo de este arte.

A través de mi profesor, conocí la Asociación HUN YUAN DE TAI-CHI CHUAN ESTILOS CHEN Y CHIAOPAO, y a los MAESTROS DEL LINAJE ( MAESTRO PEDRO VALENCIA, MAESTRO TONG KUAN YUEN y MAESTRO FENG ZHI CHIAN). Su elevado nivel de práctica y generosa trasmisión en todos los sentidos, han hecho posible que, en la actualidad, me dedique exclusivamente a esta actividad, y que junto con dos de mis hermanos mayores de escuela (Sergio Mazzini y Luis Cartolano), participe con entusiasmo en la creación del CENTRO WUTANG MADRID, donde llevaremos a cabo lo que creemos debe ocupar nuestros esfuerzos.

La práctica continuada del TAI-CHI CHUAN, produjo en mí, una transformación progresiva y sutil, que influyó de una manera determinante en todos los aspectos de mi vida. Los hábitos poco saludables fueron desapareciendo mejorando mi salud y bienestar. Las relaciones familiares, laborales y de amistad se tornaron mas fluidas, y aunque los problemas y conflictos estuvieran presentes, mi actitud ante ellos era distinta. Es un descubrimiento comprobar, que se puede vivir el día a día con más atención y sentido, y en consecuencia mantener una relación más natural con tus emociones y tu entorno.

En cualquier caso y para finalizar, quiero resaltar que el TAI-CHI CHUAN es una práctica muy personal, tanto en las motivaciones que impulsan a iniciarse, como en sus consecuencias. Lo único que he querido reflejar es mi experiencia personal y desde ella, animar a los que lean estas líneas, a emprender un camino para sí mismos, y por tanto para los demás.